sábado, 22 de octubre de 2016

"#Hoyleemos: El muñeco que hace reír"

¡Buenos días amigos y amigas amantes de los cuentos!

El pasado viernes conté un cuento que hizo reír y soñar a muchos niños y niñas. Me agrada saber que cada historia se divide en trocitos que se van alojando en los corazones de los más pequeños.
En vez de cuenteros tendríamos que llamarnos sembradores de historias. 
Este cuento me ha dado mucho que pensar. Llevo dándole vueltas a la cabeza a un proyecto, y he pensado que ya era la hora. 
Al igual que el muñeco, el protagonista de esta historia, estoy deseando que me lleven en el maletín. Pero antes tengo que saber para qué sirvo. Después de mucho pensar y hablar con mi almohada...últimamente me tiene abandonada... Cogí el toro por los cuerno y me lancé. Sólo puedo deciros que me está encantando lo que hago, que dentro de poco sabréis de que hablo.

EL MUÑECO QUE HACE REÍR 


Autor: F. J. Porquet
Ilustraciones: Anabel Juste
Editorial: Cosquillas
Categoría: Álbum ilustrado.

Un día, una niña le pregunta a su madre ¿Quién inventa los juguetes? Los duendes del país de la plastilina, dice su mamá ¿Y quien los trae? Su mamá sin lugar a dudas le responde:  Los Reyes Magos, Papá Noël, el Ratón Pérez, El hada de los dientes.... depende del país en el que te encuentres. Y los demás juguetes, el duende Pocoloco. Él los guarda en su maletín y los deja en las tiendas de ciudades y pueblos. 


Voy a contarte una historia de un muñeco que viví feliz en el país de la plastilina. 
Era un muñeco blandengue, larguirucho, de cabeza redonda y sonrisa grande. El estaba convencido que algún día el señor Pocoloco lo metería en su maleta y lo llevaría hasta un pueblecito donde seria el juguete preferido de algún niño.
Pasó el tiempo y se dio cuenta que nunca lo llevaba con él. 
El señor Pocoloco no tenía ninguna intención en llevárselo con él pues no estaba satisfecho como había quedado. La forma de sus manos eran grandes y sus dedos largos y torpes. No podía silbar con los dedos, ni atarse los cordones de los zapatos, ni jugar a las canicas...
Cada vez que se iba de viaje con su maleta el muñeco pensaba hoy me llevará con él. Al final se quedaba triste y solo.


Pero una mañana al salir a pasear se encontró con la señora Castañuelas.


Le contó su problema y ella le dijo que debería ir al Arroyo Cantarín pues él conocía todos los secretos del país de la Plastilina.
Cuando hubo hablado con el Arroyo Cantarín se quedó pensativo pues nunca se había dado cuenta de que el señor Pocoloco no lo llevaría hasta que supiera para que servía. De vuelta se encontró con la Señora Castañuelas y ella le dijo que todas las cosas sirven para algo.  Sólo hay que buscarlas.


Triste y con un millón de preguntas en la cabeza se dirigió a la casa de sus amigos los duendes. Los encontró pescando. Un pez agarró el anzuelo y tiró al agua a uno de sus amigos. Justo en el momento que el muñeco se tiró al río para ayudarle se dio cuenta que su amiga en vez de asustada estaba llorando de la risa. Cada vez que intentaba cogerla con sus dedos grandes y torpes por la barriga ella se retorcía de risa.


 Con la cara feliz el muñeco lo volvió a intentar. Ya sabía para qué esas manos tan grandes y esos dedos tan larguiruchos y torpes. Salió corriendo a su casa y le comentó al señor Pocoloco para que servía...

¿Entenderá el señor Pocoloco lo que le cuenta el muñeco de la risa? ¿Se lo llevará en su maletín? ¿Servirá para jugar con los niños? ¿Será feliz el muñeco? Y por último, si ya sabe para que sirve, ¿Le pondrán un nombre?

El texto de F. J. Porquet es una historia llena de magia y mucha ilusión. Llena de valores.
Al principio vi muy densa la historia pero cuando la fui desgranando para la contada supe meterla en el marco en el cuál los niños les gusta perderse. La FANTASÍA.

Anabel Juste ha sabido darle forma a la historia. Las texturas empleadas, la gama de colores y la ternura hacen de esta historia un perfecto álbum ilustrado.

Me parece divertido el juego con las palabras, el ritmo de las frases. Todo, en este álbum ilustrado te invita a jugar. Divertido y con una cantidad de cosas por descubrir en él.

La editorial Cosquillas ha sabido crear un álbum ilustrado perfecto para leer, para fantasear y ser trabajado en familia. Otro cuento que se suma a mi pequeña biblioteca cuentera. Además de pertenecer al proyecto Ventanas al Mundo.

Me quedo con esto: Cuando uno quiere algo tiene que luchar por ello. El arroyo Cantarín y la señora Castañuelas le insisten al muñeco a descubrir su propio YO. Se da cuenta que el ser diferente no es malo, simplemente único en el mundo.

Feliz día, feliz lectura.

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