miércoles, 28 de septiembre de 2016

"#Hoyleemos Uno para dos"

¡Buenos días amigos y amigas amantes de los cuentos!

Recuerdo cuando era pequeña, que las cosas más atractivas eran las que compartía con mis hermanas. Vengo de una familia grande, o por lo menos eso pienso y creo. Conmigo somos 5 hermanos. Había veces, que las visitas de tíos abuelos eran muy esperadas. ¡Cómo nos gustaba ver esa bolsa que se bamboleaba en el brazo! Todos sabíamos que ahí, estaba el regalo. Pero antes del regalo venía el abrazo-achuchón-besos sonoros-estiramientos de carrillos.
Ahora no tanto, o por lo menos en mi familia a menguado considerablemente esos besos que mis tios/as abuelos/as nos daban. Se fueron con ellos. Ahora los echo de menos. 
Una vez pasada la barrera de los besos, venía el regalo. A veces eran golosinas, otras chocolatinas y otras un poco de cada. Pero siempre un detalle para compartir entre todos. ¡¡Imaginaros un regalo para  5!!! (Bueno para cuatro, mi hermano era muy pequeñín)
Pues eran los mejores, jugábamos todo el día, hacíamos turnos, y cada día lo guardaba una.
Eran más interesantes, aunque había veces que nos peleábamos. Un día trajeron un bucaro pequeño que al echarle agua y soplar imitaban a los pájaros. Cada una tenía, cuidaba y custodiaba el suyo. Se fue la magia. Era más divertido compartir el juguete.
Pues al leer este cuento, me he acordado de esos días en los que compartíamos las cosas mis hermanos y yo. Esos días en los que volábamos la imaginación para hacer más atractivo el regalo.

UNO PARA DOS



Autora de los textos: Susanna Isern
Autora de las ilustraciones: Carmen Queralt
Editorial: Cosquillas
Edad: para todos las edades.

En el país de la Plastilina unos duendes, Wendaval Y Chirimiri son muy amigos. El señor Pocoloco era el encargado de fabricar los juguetes y ellos de probarlos.
Un buen día el señor Pocoloco les regalo un molinillo que acababa de fabricar. 


Pasaron un día inolvidable con el molinillo de colores. Pero empezó a anochecer y con ello, el dilema de quien se quedaba con el Juguete.
Tuvieron una gran discusión, cada uno tiró de una parte del molinillo hasta que se rompió ¡Crick Crack!.



Cada uno regresó a su casa muy enfadado. 
A la mañana siguiente, Wendaval fabricó el resto del juguete y Chirimiri hizo lo mismo con su parte. 
Ahora, cada uno tenía un molinillo de colores. Los molinillos volaban a la perfección, pero sin embargo algo estaba pasando. Ya no era tan divertidos como antes. Ya no volaban, ni fantaseaban, ni reían.
Aburrido Wendaval se acurrucó bajo un diente de león y Chirimiri se metió en la casita de un caracol.

¿Qué pasará ahora con Wendaval y Chirimiri? ¿Seguirán siendo amigos? ¿Se darán cuenta que la magia está en el compartir el juguete?

Uno para dos es una historia muy bonita y tierna. Una historia de duendes en el país de plastilina.
Habla sobre la amistad, la generosidad, el valor del compartir. Juega con la magia, fantasea en cada una de sus palabras. Su autora eligió los ingredientes que necesitaba para escribir una divertida y sensible historia.

Susanna comentó en su blog:
<Me propuse hacer protagonistas a dos personajes que aún no lo hubieran sido. Escogí a Wendaval, duende del viento, y Chirimiri, duende de la lluvia. Pensé que podrían darme una buena historia.

Por otro lado, el hecho de que el proyecto “Cosquillas” naciera en una ludoteca, encendió la chispa para el argumento. En las ludotecas los niños comparten los juguetes y se divierten jugando juntos, pero, en ocasiones, también pueden surgir conflictos. En UNO PARA DOS he querido transmitir una situación cotidiana en la que varios discuten por tener algo, pero cuando por fin lo consiguen se dan cuenta de que tenerlo para ellos solos ni es divertido ni les hace sentirse bien>>

Las ilustraciones de Carmen Queralt son muy ocurrentes. Me encanta la variedad de materiales que ha tenido que utilizar para que realmente se viva el país de la plastilina. Parecen títeres; son muy cercanas a los ojos de los niños/as. Son coloridas, chispeante y muy simpáticas.

La editorial Cosquillas nos trae un álbum ilustrado con un formato muy manejable para las contadas. Tienen mucho color, mucha vida. Se nota que sus historias son tan moldeables como la plastilina.
Quiero compartir con vosotros algo que me llamó la atención cuando entré en su página:


Así es la editorial plastilina, joven, ingeniosa y con ganas de cambiar el modo de leer el mundo.

Feliz día, feliz lectura.

P.D: Poco a poco os iré hablando de este mundo imaginario que solo existe en nuestra imaginación.


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